Que aún sigo llorando insatisfacciones. Que aún sigo aferrándome a los últimos matices de mis infantilismos. Que no puedo soportar la idea de que todo se aleje cada día más.Que aún nos lanzamos desengaños para vagar por las calles y parecer un poco menos rotos de lo que estamos.
Que nunca perderemos la bonita y catastrófica costumbre de pensar que todo cambiara, que algún día todos nos sonreíran, que todas las lagrimas que derramaremos serán de felicidad, que el mundo nos ayudará.
Pero no es fácil, nada es fácil aunque tampoco complicado.Y que aún sigo viendo a la vida como a un niño caprichoso y malcriado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario